El discurso de Milei en Davos. Datos falsos y marco teórico atrasado

Informe de CEPA* El presidente en su discurso en Davos sostuvo afirmaciones FALSAS que nos obligan a precisar los procesos históricos de la historia argentina, por un lado, y los problemas de su marco teórico anti-Estado, por otro.

Estudios e infomes 19/01/2024 MásDeAgencia MásDeAgencia
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Informe:

PARTE 1 - ARGENTINA Y SU CRECIMIENTO DÉBIL EN EL SIGLO XIX
1- Problemas con los datos de la medición del PBI: la fantasía de tener datos del “año 0”
Milei hizo referencia y sacó conclusiones en base a estadísticas del PBI per cápita y crecimiento mundial entre el año 0 (inexistente en el calendario gregoriano)y el 1800.

Cita textual del Presidente: “A LO LARGO DE TODO EL PERIODO ENTRE EL AÑO CERO Y EL AÑO 1800 EL PBI PER CAPITA A NIVEL GLOBAL SE MANTUVO ESTANCADO (…) DURANTE TODO EL PERIODO COMPRENDIDO ENTRE EL AÑO CERO Y EL 1800 LA TASA DE CRECIMIENTO DEL PBI PER CAPITA SE MANTUVO ESTABLE EN 0,02%. ES DECIR, PRÁCTICAMENTE SIN CRECIMIENTO.”

Sin embargo, los especialistas en Cuentas Nacionales coinciden en afirmar que los datos cuantitativos disponibles hasta la Segunda Guerra Mundial fueron realizados por un conjunto reducido de países (Gran Bretaña, 1696; Francia, 1697; Rusia, 1794; Estados Unidos, 1843; Austria, 1861; Australia, 1886; Países Bajos, 1910; Italia, 1911 y España, 1917), utilizando criterios metodológicos diversos básicamente orientados a la recaudación tributaria, y “consistieron en estudios parciales relacionados con índices de niveles de precios, de la actividad productiva y del empleo; y en índices de las tendencias de la actividad financiera”(ver al especialista argentino en cuentas nacionales, Propatto, J.C.: “El Sistema de Cuentas Nacionales”, 2004).

Recién con el marco teórico y conceptual de la teoría macroeconómica – a partir de la formulación del enfoque keynesiano-,se da inicio al análisissistemático y pautado, que permitió la fijación decriterios que uniformaron los avances estadísticos delos países en forma individual y dieron respuesta a los requerimientos de las nuevas realidadeseconómicas y socialesvigentes(empresasnacionalesomultinacionales, mano de obra organizadas, institucionesempresarias organizadas, Estado regulador, incremento del comerciointernacional).

En el siglo XX, recién con las directrices de los Organismos Internacionales se logra, por primera vez en la historia, la comparabilidad internacional entre los PBI de cada país (1928, Liga de las Naciones hoy Naciones Unidas); luego se realizan las primeras publicaciones del ingreso nacional (1939, Liga de las Naciones) y años más tarde se consolidan las primeras mediciones comparables de la renta nacional y la construcción de las cuentas nacionales de un conjunto más amplio de países (1947, Sociedad de las Naciones).

A nivel nacional, en Argentina, se registró un desarrollo de cuentas nacionales acorde con los requerimientos internacionales desde los primeros estudios oficiales publicados en 1946 y 1955, actualizado y ampliado en la década del '60. Hasta ese momento, solo el economista Alejandro Bunge (1917) había hecho una estimación del “Ingreso y la Riqueza en Argentina” que abarca el período 1870-1917.

Por lo tanto, las estimaciones del PBI per cápita realizadas por distintas consultoras para tiempos históricos tan lejanos, son de dudosa veracidad dada la escasez de registros estadísticos generados por los propios países.Por poner un ejemplo, las estadísticas históricas de Maddison comúnmente utilizadas por los economistas, parten de los niveles del PBI en 1990 como año base, se expresan en dólares y luego se extrapolan o proyectan con las tasas de crecimiento de las series nacionales de PIB per cápita, considerando las cifras “oficiales” si existe dicha información y sino, con estimaciones históricas para cubrir períodos más remotos.

Suponiendo que existe la fuente, este método tiene desventajas y limitaciones, en especial, el uso del año 1990 como único benchmark o referencia para series históricas tan largas genera distorsiones en la medida que nos alejamos del presente. En efecto, el cálculo no incorpora cambios en la estructura económica, las pautas de consumo y/o en los precios relativos (1).

A su vez, los datos disponibles en la mencionada base de Maddison presentan algunas curiosidades:

Hay mil años de historia (entre el año 1 y el 1000) que tienen una muy vaga estimación (por la ausencia total de fuentes estadísticas) en gran parte del planeta, es decir, tres continentes: América Latina, Asia, África.
Hay 16 siglos (año 1 a 1600) donde cuatro países desarrollados de Occidente (Australia, Canadá, Nueva Zelanda, EEUU) tienen el mismo valor.
En ese mismo periodo (16 siglos, del año 1 al 1600), la única variación real de aumento del PBI es la de Europa.
Resulta poco serio que el presidente afirme tan taxativamente que hay PBI constante en 18 SIGLOS teniendo: 1) tanta escasez de datos, 2) haciendo promedios globales y 3) con tanta heterogeneidad entre regiones y continentes del planeta.
El salto en el crecimiento económico desde el 1800 tiene que ver con la revolución industrial, que significó un cambio en el modo de producción, por el pasaje de la Edad Media al Capitalismo.
Frente a este escenario ¿cuál es el sentido del planteo de Milei si lo único que se comprueba es que la revolución industrial permitió un salto exponencial de la producción y valor agregado a nivel global? A pesar que le duela al presidente, lo dijo hasta Karl Marx en El Manifiesto Comunista, adjudicándole un carácter revolucionario a la burguesía por su ruptura con el modo de producción anterior.
Lo cierto es que, más allá de los debates estadísticos, Milei se concentra en discutir datos de crecimiento cuando la problemática del capitalismo actual es la desigualdad y concentración de la riqueza. ¿Milei habrá leído al Premio Nobel en economía Kusnetz?

Kusnetz ya había dicho que no todo era el PBI. Simon Kusnetz publicó la obra “Ingreso nacional y su composición” de 1941, y ganó un premio Nobel por esta contribución, pero justamente fue él quien advirtió el riesgo de sólo mirar el PBI per cápita como única manera de medir el bienestar.

2- Lo que Milei no dice: crecimiento con pies de barro en la Argentina del siglo XIX.
La gran expansión agraria en nuestro país se ubica en la segunda mitad del siglo XIX. Pero los cimientos fueron débiles. ¿Fue la Argentina realmente rica? Se preguntan Pablo Schiaffino y Joaquín Ladeuix. Las conclusiones son curiosas:

LA TIERRA COMO ÚNICA BASE. Argentina sólo tenía un amplio territorio fértil que posibilitaba dicho desarrollo. De hecho, Alberdi reconoce que de los tres agentes o fuerzas de producción: tierra, capital y trabajo, Argentina sólo poseía la primera.
CRECIMIENTO POCO SOSTENIBLE. Argentina se enriqueció rápidamente por la expansión de la frontera productiva y por incorporar de un gran número de tierras al sector exportador, con gran inversión de ferrocarril mediante. Este crecimiento tan rápido es por la relación tierra/trabajo tan desigual en contra del segundo. Por ende, el veloz crecimiento poblacional posterior, que fue más rápido que el de Estados Unidos, Canadá y Australia, diluyó la abundancia de tierras, que era la principal ventaja comparativa.
LA INSERCIÓN FUE PRIMARIZADA (Y ELLO SE PAGÓ CARO MÁS TARDE). En Europa, mientras tanto, debido a la Revolución Industrial iniciada en Gran Bretaña, se generó un aumento de la demanda de alimentos. La máquina a vapor aceleró el comercio a través de los viajes de ultramar y los ferrocarriles y la aparición de la “industria del frío” posibilitaron la exportación de carne congelada a Europa. Argentina sostuvo su relación cuasi colonial con Inglaterra en términos económicos.
DÉBIL NIVEL EDUCATIVO. El alto PBI de nuestro país no estaba acompañado por un alto grado de educación, algo fundamental para el desarrollo económico. Ya que si bien nuestra Constitución facilitó la inmigración (principalmente) europea y la población del territorio, lo fue con miras a fortalecer nuestra política agraria. En el año 1876 se sancionó la Ley de Inmigración n° 817 en un contexto donde muchos de los instrumentos de promoción de la inmigración ya estaban vigentes (por ejemplo, el cargo de “Inspector” de centros agrícolas había sido establecido 5 años antes).
Entre la Ley de inmigración y la sanción de la Ley de Educación Común (1.420, centrada en educación primaria) pasaron 8 años. La educación fue más lenta que la economía.
EXPORTACIÓN DE TRIGO SIN AGREGADO DE VALOR. La exportación de harina jamás adquirió la importancia de la del trigo: para 1893 la harina sólo alcanzaba el 5% de la del trigo (Scobie, James). Poco agregado de valor en el agro.
LA CRISIS DEL 30 REVELÓ LOS LÍMITES DE ESTE MODELO PRIMARIZADOR. Las limitaciones del modelo agroexportador se agravaron en 1929 por lo que el Estado tuvo que intervenir para darle un redireccionamiento a una serie de políticas que requerían de una visión integral del país.
Por ende: si el punto máximo de crecimiento argentino fue a fines de siglo XIX, en este mismo punto es donde comenzó también la caída relativa. Ello se explica por la excesiva dependencia de un solo factor, la abundancia de tierra, y de una sola forma de acumulación de riqueza, la exportación primaria a la metrópoli, Inglaterra.

Solo cuando Argentina se animó a desafiar esta dependencia, en el peronismo, pudo recobrar un ritmo de crecimiento alineado al del mundo desarrollado.

Por otro lado, es curioso que Milei no sepa que la construcción del capitalismo argentino, y de su inserción al mundo, se dio de la mano de la construcción de las capacidades del Estado nacional.

Para Milei, Roca fue “uno de los mejores presidentes argentinos”. Sin embargo, el crecimiento de la capacidad y la recaudación del Estado argentino durante todo el último cuarto de siglo XIX y especialmente en el gobierno de Roca es absolutamente contradictorio con las propuestas de Milei de reducción de impuestos y privatizaciones masivas. Oscar Oszlak lo analizó profundamente en “La formación del Estado argentino. Orden, progreso y organización nacional”, 1997.

En la década del 80 aumentó la cantidad de impuestos: en 1880 había 10 rubros de ingresos, y 5 años más tarde ya había 23 (memoria Ministerio de Hacienda, 1890, citado por Oszlak).
La recaudación de impuestos del estado nacional se incrementó de forma explosiva entre 1863 y 1886: 241% (pp. 242, Oszlak). Incluso más, para el año 1908 los impuestos per cápita ya eran 346% más altos que en 1863.
Lo sueldos pagados por el Estado nacional, en su importe anual medido en oro, se duplicaron entre 1879 y 1890, con Julio Argentino Roca.
Es curioso que: “En parte, estos ingresos nuevos se asociaban a algunas actividades empresariales que asumía el Estado, entre ellos, las utilidades del Banco Nacional y los ingresos derivados de la explotación de ferrocarriles” (pp. 235, Oszlak)
Qué contradicción: en estos gobiernos que Milei reivindica como liberales es cuando se crean la Casa de la Moneda (1875) y el Banco Nación (1891, por Carlos Pellegrini, luego de la quiebra del Banco Nacional), de carácter estatales, que hoy el presidente de forma dogmática quiere vender su ley Ómnibus.

3- El viejo cuento de la decadencia argentina. Señor Milei: hay que mirar mejor los datos.Milei sostiene que Argentina era potencia en 1895 y “el colectivismo” frenó su crecimiento después (en otros discursos planteó que eso ocurrió en 1916, es decir, coincidente con el populismo radical de Yrigoyen).

Este es el textual del presidente en Davos: “CUANDO ADOPTAMOS EL MODELO DE LA LIBERTAD, ALLA POR EL AÑO 1860, EN 35 AÑOS NOS CONVERTIMOS EN LA PRIMERA POTENCIA MUNDIAL. MIENTRAS QUE CUANDO ABRAZAMOS EL COLECTIVISMO, A LO LARGO DE LOS ULTIMOS CIEN AÑOS, VIMOS COMO NUESTROS CIUDADANOS COMENZARON A EMPOBRECERSE SISTEMATICAMENTE HASTA CAER AL PUESTO NUMERO 140 DEL MUNDO.”

En primer lugar, al comparar la cantidad de años bajo liberalismo económico versus heterodoxia, del total de los 170 años de vida institucional organizada en Argentina (desde 1853 hasta 2023), 111 fueron bajo programas económicos liberales y 59 bajo políticas heterodoxas (según Adamovsky) (2). Más que 70 años de peronismo tenemos 111 de liberalismo.

Hay que mirar bien los datos históricos. Más que el puesto en el ranking de Argentina fin del siglo XIX, lo que hay que mirar es la tasa de crecimiento del PBI per cápita, según periodos. Veamos:

-          PIES DE BARRO: DECLINO DESDE FINES DE SIGLO XIX. Desde fines del siglo XIX Argentina comienza un declino (mucho antes que el surgimiento del peronismo), porque lo que ocurrió entre 1850 y 1900 fue una gran incorporación de tierras al tiempo que lo producido se vendía a nuestra metrópoli económica, Inglaterra. La tasa de crecimiento del PBI per cápita alcanza, entre 1860 y 1895, un valor de 2,7% anual acumulativo, superando al de EEUU (1,6%, para el periodo 1870-1895). Sin embargo, para el período subsiguiente, de 1895 a 1916, ese crecimiento se estanca (-0,2%) para recuperarse luego, entre 1916 y 1943, al 1,2%.

-          Cuando se frena ese proceso, Argentina deja de mejorar en su tasa de crecimiento respecto de otros países. De hecho, EEUU en el período 1895-1916 crece en su PBI per cápita al 1,9% anual acumulativo.

-          PERONISMO COMO MEJOR MOMENTO. Argentina tiene un muy buen desempeño entre 1945 y 1975, épocas de sustitución de importaciones y desarrollo industrial, donde creció al mismo ritmo que Estados Unidos, Reino Unido y Australia.  Un país con salarios al alza, de movilidad social ascendente y en camino de ser exportadora industrial. ¿Pobreza e indigencia? De los más bajos que el país haya conocido. El PBI per cápita crece, en esta etapa al 1,9% anual acumulativo, incluso por encima del crecimiento de EEUU (1,1%).

-          TODO MAL: DESDE LA DICTADURA HASTA EL 2001. Desde 1975 todo empeora para Argentina. Nuestro país disminuye su PBI per cápita mientras que los demás países siguen creciendo. La caída del PBI per cápita durante la Valorización Financiera es del orden del -0,5%.

-          EL MAYOR CRECIMIENTO: 2002-2015. Desde 2002 hasta el 2015, se produce el mayor salto en el PBI per cápita: +4,7% anual acumulativo.

En la misma línea que los datos anteriores, los economistas argentinos Llach y Gerchunoff aportan datos contundentes para ratificar que Argentina declina en relación a la economía de Estados Unidos en 1913:

En 1885 el ingreso per cápita argentino era el 74% del estadounidense;
En 1913, esa cifra había caído a 64%;
Para la crisis de 1929, estaba aún más abajo, con 29%. Toda esa caída se produjo durante el modelo agroexportador.
Con la industrialización desde Perón al golpe de 1976, Argentina recupera terreno: 12 puntos porcentuales mejora el ingreso per cápita argentino respecto del ingreso per cápita de Estados Unidos;
Para el año 2001 vuelve a retroceder fuertemente, lo que significa que, desde la dictadura, pasando por el menemismo y la Alianza, hubo nueva declinación y pérdida de terreno respecto de la economía estadounidense.

4- Los datos duros que Milei niega: la Argentina creció más con políticas de industrialización y proteccionismo que con desregulación y financiarización.
Si se analiza la historia argentina desde el 1900 hasta la actualidad, sólo mirando las tasas de crecimiento sin considerar el aumento de la población (PBI per cápita) de distintos periodos, encontramos que:

Argentina como granero del mundo, entre 1900 y 1930, creció a un ritmo de 4,5% por año;
La primera ISI, forzada por la crisis internacional entre 1931 y 1945, registró tasas de crecimiento anual de 2,18%;
El primer gobierno de Perón creció a un ritmo de casi 4% anual (3,98%) entre 1946 y 1955;
La segunda ISI, entre 1956 y 1974 sostuvo ese ritmo, creciendo a 3,84% anual.
La dictadura, el radicalismo, el menemismo y el gobierno de la Alianza significaron un periodo de crecimiento muy magro, inferior a 1% anual (0,86%) entre 1976 y 2002;
El gobierno de Néstor Kirchner registró la mejor tasa de crecimiento anual, con 8,74%;  
Los gobiernos de CFK, entre 2008 y 2015 crecieron a 1,87% anual, con cambio de ciclo internacional mediante por la crisis internacional del 2008;
El gobierno de Macri fue catastrófico, con una caída de un punto por año (0,99% anual); 
Por último, el gobierno del Frente de Todos, con pandemia mediante, creció a 1,49% anual.

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Milei sostuvo en Davos: “desde que decidimos abandonar el modelo de la libertad que nos había hecho ricos, estamos atrapados en una espiral descendente en donde cada día somos más pobres”.

Pero los datos señalan que ese modelo de la “libertad”, con la presencia de economistas de FIEL, el CEMA y la Fundación Mediterránea en la dictadura, y con la gestión económica de Cavallo, Carlos Rodríguez y López Murphy en el menemismo y la Alianza, produjo mucho menos crecimiento que los “colectivismos” del primer peronismo, la industrialización sustitutiva (atravesada por gobiernos radicales y golpes de Estado, pero con eje en la industria) y los gobiernos de NK y CFK.

PARTE 2 – MARCO TEÓRICO ATRASADO
1- Milei y el ataque al Estado. ¿Los empresarios son los únicos que arriesgan señor presidente? Las vacunas, Vaca Muerta y la verdad sobre el IPhone de Jobs.
Milei sostuvo en Davos: “Quienes promueven la justicia social parten de la idea de que el conjunto de la economía es una torta que se puede repartir de una manera distinta, pero esa torta no está dada, es riqueza que se va generando, en lo que – por ejemplo – Israel Kirzner llama un proceso de descubrimiento de mercado. Si el bien o servicio que ofrece una empresa no es deseado, esa empresa quiebra a menos que se adecúe a lo que el mercado le está demandando. Si genera un producto de buena calidad a un buen precio, atractivo, le va a ir bien y va a producir más”.

Veamos 3 sencillos casos donde la idea de Milei no aplica: los Estados arriesgan y generan nichos de negocio que luego son aprovechados por el sector privado.

VACA MUERTA POST ESTATIZACIÓN DE YPF

Fue fundamental el rol protagónico que tuvo el Estado en el cambio de tendencia de producción de YPF. Bajo la gestión Repsol, la producción de petróleo registró una declinación de más del 40% entre el año 2002 y el 2011. A partir de la estatización del 51% de las acciones de la empresa comienza a revertirse la tendencia por impulso de mayores inversiones en general y en particular por el desarrollo del Shale oil. Bajo la gestión estatal, la producción de petróleo crudo de YPF registró un crecimiento del 73% entre 2012 y octubre de 2023.

Gracias a los riesgos de exploración y desarrollo asumidos por la petrolera ya controlada por el Estado, se realizó la curva de aprendizaje que permitió el desarrollo económico del play Vaca Muerta, que representa la segunda acumulación de recursos no convencionales de gas y cuarto de petróleo en el mundo. Los actores privados, Tecpetrol de Paolo Rocca, Pluspetrol de la familia Rodríguez y la extranjera Pan American Energy, esperaron los resultados de YPF para luego incorporarse a la actividad en Vaca Muerta. La iniciativa del Estado a través de YPF impulsó, así, el inicio de la producción de los recursos no convencionales.

Actualmente más del 50% del gas natural que se consume en Argentina proviene de los reservorios no convencionales, lo que muestra la importancia de que YPF haya tenido una visión estratégica y no sólo de rentabilidad de corto plazo en la producción de los hidrocarburos. De haber continuado con la tendencia de declinación de YPF bajo la gestión Repsol, hoy habría que importar ese 50% del consumo interno de gas natural. A partir de la expropiación de la mayoría accionaria de YPF SA, se abrió en el país una nueva etapa en la industria hidrocarburífera del país. Se pasa, así, de una situación de falta de reservas y declinación sostenida de la producción a un futuro con más de 100 años de producción de gas y petróleo para consumo interno y exportaciones.

Adicionalmente, el sostenimiento de esta política de compañía estatal emprendedora permite que la Argentina pueda pensar en nuevos desarrollos potenciales como la puesta en producción de la formación no convencional Palermo Aike en el sur de Santa Cruz, la exploración offshore en el Mar Argentino y la construcción, junto a Petronas, de una planta de licuefacción para comenzar con la exportación de GNL.

VACUNAS EN PANDEMIA

El primer ministro británico, en abril de 2020, atribuyó el éxito de las vacunas del Reino Unido al "capitalismo" y la "codicia".

La economista Mazzucato fue contundente en una respuesta a Johnson en The Guardian (año 2020): 

“En realidad se ha invertido una cantidad sin precedentes de fondos públicos en la investigación, el desarrollo y la fabricación de vacunas. Las seis principales candidatas a vacunas han recibido un estimado de $ 12 mil millones de dinero público y de los contribuyentes, incluidos $ 1.7 mil millones para Oxford / AstraZeneca y $ 2.5 mil millones para el candidato de Pfizer / BioNTech. Este nivel de inversión representa un gran riesgo, pero no es el único riesgo que ha asumido el sector público. Los gobiernos han utilizado "compromisos de mercado avanzados" para garantizar que las empresas privadas que producen con éxito una vacuna Covid-19 sean ampliamente recompensadas con grandes pedidos.”

El avance tecnológico representado por el acelerado desarrollo de vacunas en respuesta a la pandemia de COVID-19 es el resultado de décadas de inversión estatal en I+D. Las principales vacunas utilizadas en la última pandemia se basan en general en preparar al sistema inmunitario para detectar la proteína spike, un enfoque fundamentado en extensas investigaciones llevadas a cabo por los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU.

La respuesta de los Estados fue rápida, tan solo en los primeros meses posteriores al inicio de la pandemia, importantes laboratorios fueron apalancados con importantes montos de financiamiento gubernamental para alcanzar estos avances científicos.

TECNOLOGÍA IPHONE DE STEVE JOBS

El ejemplo del iPhone, a menudo citado como un modelo de emprendimiento, con Steve Jobs iniciando su negocio en un garage y superando dificultades por mérito propio, es desafiado por la economista Mariana Mazzucato.

Mazzucato argumenta que componentes claves del iPhone, como la pantalla táctil, desarrollada en la Universidad de Delaware con fondos de la Fundación Nacional para la Ciencia, y tecnologías como Internet, iniciada con financiación del Departamento de Defensa de EE.UU., el protocolo de transferencia de hipertexto HTTP del CERN en Ginebra, y el GPS, también con inversión pública del departamento de defensa de EE.UU., demuestran el rol crucial del estado emprendedor. Este caso ilustra cómo las empresas privadas se benefician y colaboran con desarrollos impulsados por el estado.

Además, Mazzucato cuestiona la noción de que los impuestos y las regulaciones gubernamentales son perjudiciales para los negocios. Argumenta que países con altas tasas impositivas, como los nórdicos, prosperan, mientras que lugares con poca regulación, como el Congo (ejemplo de Estado predatorio en los términos de Peter Evans), no son destinos empresariales atractivos.

AYUDA ESTATAL EN PANDEMIA: ATP e IFE en Argentina
En tiempos de crisis como la pandemia de COVID-19, se ha visto la importancia de tener un Estado fuerte y servicios públicos sólidos. En el caso de Argentina, el Estado llevó adelante programas como el ATP que fortalecieron el financiamiento a la producción y también programas de asistencia social como el IFE que robustecieron las transferencias y contribuciones a la Seguridad Social.

El programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) (decreto 332/2020) significó que el Estado se hiciera cargo del pago de parte de los salarios de las y los trabajadores de empresas privadas, afectadas por la paralización de gran parte de la actividad económica.

Alcanzó a unas 307 mil empresas (55% del total en ese entonces) y a casi tres millones de trabajadores y trabajadoras del sector privado registrado. Por su parte unas 374 mil (el 67% del total) tuvieron postergaciones y/o reducciones en contribuciones patronales. El ATP no solo estuvo focalizado en empresas, sino también en trabajadores independientes formales (monotributistas y autónomos), por medio de crédito por hasta $150.000 a tasa cero, que tuvo 567 mil beneficiarios (3).

El ATP se extendió hasta diciembre de 2020. Durante los últimos dos meses de 2020 se reintrodujo una versión del Programa de Recuperación Productiva (Repro) para poder seguir atendiendo a las empresas de los sectores que aún necesitaran asistencia pero que ya no estaban incluidas en las dos últimas rondas del ATP.

De acuerdo a datos oficiales, el desembolso para el programa ATP fue de $236.377 millones (0,86% PIB).

Por su parte, el Ingreso Familiar de Emergencia se lanzó en abril de 2020 y consistió en el pago de una prestación monetaria no contributiva de carácter excepcional ($10.000), para "compensar la pérdida o disminución de ingresos de personas afectadas por la emergencia declarada por la pandemia de coronavirus".

El IFE se crea para personas desocupadas, de la economía informal, monotributistas inscriptos en las categorías A y B, monotributistas sociales, y trabajadores y trabajadoras de casas particulares. Alcanzó a 9 millones de personas, del total de beneficios, el 56% fueron otorgados a mujeres mientras que el 44% a varones.

Las tres etapas en las que se desarrolló el IFE implicaron un gasto adicional de $263 mil millones de pesos, equivalente a 0,96% del PIB en 2020.

2- Y en Argentina: ¿Dónde está la competencia? Empresarios “héroes” que pescan en la pecera.
Sostuvo Milei: “El dilema que enfrenta el modelo neo-clásico es que dicen querer perfeccionar el funcionamiento del mercado atacando lo que ellos consideran fallos, pero al hacerlo no sólo le abren las puertas al socialismo, sino que atentan contra el crecimiento económico. Ejemplo, regular monopolios, destruirle las ganancias, y destrozar los rendimientos crecientes automáticamente destruiría el crecimiento económico”.

Desde la escuela austríaca, a la que se supone que adhiere Milei, niegan las fallas de mercado que reconocen hasta los propios neoclásicos. En ese orden de ideas sostienen que los casos en que no existe competencia se dan ya sea porque el Estado dificulta artificialmente la competencia o directamente la impide. Sin embargo, en los principales sectores económicos de Argentina no hay competencia, hay cartelización, sin que pueda válidamente sostenerse que en todos ellos esa falta de competencia pueda ser atribuida a la acción del Estado.

Asimismo, y más allá de que Milei no acuerde con la teoría neoclásica, son el mainstream en términos económicos. Si seguimos el marco teórico neoclásico, Alfred Marshall, autor de la teoría de mercado de competencia perfecta establece, entre las premisas de dicha ley, que ningún oferente puede ser lo suficientemente grande como para poder influir en el precio (4). ¿Se comprueba la atomización en la Argentina? Veamos.

En lo referido a productos de consumo masivo (alimentos y artículos de limpieza/higiene personal), se detectan niveles de concentración elevados en prácticamente todos los segmentos. 

Un caso paradigmático es el del mercado de fideos: el 80% de las ventas se concentra en 6 marcas que son de una sola empresa, Molinos Rio de la Plata de Pérez Companc.

Peor aún es el sector de insumos difundidos: buena parte de la producción resulta directamente monopólica. 

En el caso de la distribución, el 40% de las ventas se concentra en seis grupos de supermercados.

La concentración de mercados se extiende, además, a las exportaciones de granos y oleaginosas. Por caso, sólo 10 empresas exportan casi el 90% del total de las oleaginosas en nuestro país.

Finalmente, en otros mercados, como el de prepagas y medicamentos, la concentración también tiene centralidad. Respecto de este tema, en la primera semana de enero se conoció que la Coalición Cívica denunció a Belocopitt y a las prepagas por aumentar los precios de las cuotas, ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia ¿Qué plantean? Que los aumentos de enero/febrero son por un acuerdo celebrado en el marco de la cámara de empresas que los nuclean (UAS)y que según la legislación vigente, la mera acción coordinada de dos o más competidores para fijar los precios a los consumidores y usuarios, o para coordinar posturas frente a sus proveedores, es considerada una conducta ilegal. "Eso significa que, acreditada la conducta, se presume el incumplimiento a la ley de defensa de la competencia" (5). 

3- Informe demoledor para las ideas libertarias: más pobres en el capitalismo global de “los verdaderos benefactores”
Milei les dijo a los grandes empresarios: "No cedan al avance del Estado. El Estado no es la solución, es el problema". Hace sólo unos días, se conoció el informe de OXFAM (6), que analiza la riqueza de los principales ricos del mundo. Tal vez cumpliendo el pedido de no ceder a las demandas estatales, los multimillonarios tuvieron logros significativos. Veamos.

Milei dijo en Davos “ustedes son benefactores sociales”. Lo cierto es que la fortuna de los 5 hombres más ricos más que se duplicó entre 2020 y 2023 (+114%).
También Milei sostuvo “Si tomamos el período, entre el año 2000 y el 2023, la tasa de crecimiento volvió a acelerar el 3 por ciento, anual, lo que implica que podríamos duplicar nuestro PBI per cápita, en el mundo en tan sólo 23 años”. El problema es que queda en pocas manos: según OXFAM, al ritmo actual de ganancias concentradas, el mundo podría ver su primer billonario en sólo 10 años, pero necesitaría dos siglos para erradicar la pobreza.
También el presidente Milei sostuvo “que nadie les diga que su ambición es inmoral”. OXFAM publicó que siete de cada diez empresas más grandes del mundo tienen un milmillonario como presidente o accionista principal.
“Ustedes son los verdaderos protagonistas de esta historia” dijo Milei. El informe indica que 148 de las mayores empresas obtuvieron cerca de 1,8 billones de dólares en beneficios (+52% vs promedio 2018-2021), mientras cientos de millones han sufrido ajustes de salarios reales.
4- Subsidios y proteccionismo: la verdadera historia de los países desarrollados en sus inicios que ahora patean la escalera.
El economista Chang, en el libro “Pateando la escalera” publica el siguiente cuadro: 

Concluye:

El Reino Unido tuvo una fuerte protección hasta fines del S XIX y luego liberaliza.
Entre 1816 y el final de la segunda guerra mundial, el nivel de los aranceles estadounidenses era uno de los más altos del mundo.
Con la primera guerra mundial y la inestabilidad subsiguiente, los países comenzaron otra vez a levantar barreras al comercio.
Y además señala que casi todos los países promovieron la industria naciente cuando estaban en fases iniciales de desarrollo. Al principio las protecciones arancelarias fueron el componente dominante (no se requería de instituciones financieras consolidadas ni de Bancos Centrales), pero no la única medida proteccionista. Luego fueron acompañadas de:

subsidios a la exportación,
reducciones arancelarias para los insumos usados en los productos para la exportación,
asignación de derechos de monopolio,
asociaciones de fabricantes,
créditos dirigidos,
planeamiento de la inversión y de la fuerza de trabajo,
ayudas de I+D, y creación de instituciones para facilitar la cooperación entre los sectores público y privado.
Ahora, que son desarrollados, “patean la escalera” por la que subieron, para que los demás no suban: la OMC busca impedir que estas medidas fuertes de protección existan.La ortodoxia actual, en una versión EXACERBADA en el caso de Milei, que aboga por el libre comercio y las políticas industriales de laissez faire, está contradiciendo la experiencia histórica: en términos relativos, considerando la brecha de productividad con los países más avanzados, muchos de ellos protegieron sus industrias mucho más que los países hoy en desarrollo.

Paradoja para el liberalismo: cuando los países en desarrollo utilizaron políticas comerciales e industriales «malas», durante los años 1960-1980, crecieron mucho más rápido que cuando utilizaron políticas «buenas» durante las dos décadas siguientes. “Las políticas supuestamente «buenas» no son realmente buenas, mientras que las políticas «malas» son realmente buenas”.

Chang incluso dice que los países en desarrollo de hoy necesitan aranceles mucho más altos que los usados por los países hoy desarrollados en épocas anteriores, para equiparar el grado de protección real que tuvieron las industrias de los países hoy desarrollados en el pasado. Hay que reescribir las reglas de la OMC, Banco Mundial y el FMI para proteger industrias nacientes.

5- Presión fiscal y pobreza: los países que más recaudan, tienen mejores herramientas para combatir la pobreza. Datos, no opinión.
El presidente Milei también afirmó: “Porque aquellos países, que son libres son 12 veces más ricos que los reprimidos. El decil más bajo de la distribución de los países libres, vive mejor que el 90 por ciento de la población de los países reprimidos, tiene 25 veces menos cantidad de pobres, en el formato estándar y 50 veces menos en el formato extremo. Y por si eso fuera poco, los ciudadanos de los países libres viven un 25 por ciento más que los ciudadanos de los países reprimidos”.

Los datos construidos para este informe, que pueden verse en el cuadro que sigue, indican lo contrario:

Los 30 primeros países con mayor presión fiscal registran un promedio de 37,7%, mientras que tienen una pobreza de 15,6%.
Como contracara, los 30 países con menor presión fiscal tienen una recaudación sobre PBI de 12,05% y la pobreza alcanza el 33% en promedio (salvo excepciones, como las utilizadas por Milei como supuestos ejemplos: Singapur o Malasia con baja pobreza y baja presión fiscal).
Por último, mal que le pese a Milei, Argentina no se encuentra entre los países de mayor presión fiscal del mundo.

*El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) está integrado por profesionales que provienen de distintas disciplinas y casas de estudio.
 

Informe completo aca: 

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