"Aquí nació el neoliberalismo, aquí tiene que morir"

Diálogos 14 de octubre de 2020 Por Rodrigo Savoretti Andrada
A casi un año del estallido social y político en Chile, conversamos y debatimos con Diego Reyes Vielma, fotógrafo y manifestante revolucionario chileno. De regreso a oktubre. Pasado, presente y futuro del sistema neoliberal. Pandemia y violación a los DDHH. Plebiscito, victoria o salida. Revolución chilena-mapuche. Dictadura de ayer, dictadura de hoy, organización y resistencia de siempre. Piñera-Pinochet. Fotografía subversiva y contra información.
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mujer mapuche desafiando al sistema

Consejo de salud: ponga a sonar el disco Oktubre de los Redondos o Vengo de Ana Tijoux y !que comience la lectura!

Diego es diseñador profesional, fotógrafo y militante de la revolución chilena iniciada hace exactamente un año atrás. Nació en Rancagua, tiene 32 años y a los 22 empezó a hacer fotografías en manifestaciones. Hace siete años vive en Santiago, su hogar queda a cinco minutos de Plaza Dignidad, epicentro de la revuelta más grande de la historia moderna del país trasandino. Es uno de los tantos fotógrafos que exponen ante el mundo la injusticia de un sistema neoliberal que ni el mismo Piñera se anima a reivindicar como el “oasis” que alguna vez quiso vender. A continuación, compartimos la entrevista sobre el estallido social más grande de Abya Yala en primera persona junto al trabajo fotográfico del entrevistado.

-¿Cómo se gestó la revuelta de octubre 2019? ¿Se puede hablar de una continuidad y reivindicación de los procesos de luchas y rebeliones estudiantiles de la primera década de este siglo más que de un despertar espontáneo?

Todo empieza en 2006 en la revolución pingüina con manifestaciones masivas de estudiantes. Y luego de nuevo en el 2011 con la participación de secundarios y universitarios. Pero los políticos respondieron como siempre implementando soluciones parches, cambiaron los ministros, pero se mantuvo todo igual. El modelo chileno no se tocó. 

Con el gobierno de Piñera pasaron muchos sucesos, entre ellos el asesinato a Camilo Catrillanca en el 2018 por parte de Carabineros. Allí se generó un odio generalizado a los Carabineros chilenos. Se pudo ver como mentían y confabulaban en contra de los mapuches. Las marchas mapuches se hicieron más fuertes y comenzaron a crecer en gente. 

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Fiesta popular en Plaza Dignidad mientras flamea una bandera con el rostro de Camilo Catrillanca

En el 2019 la chispa que prendió todo fue el aumento al transporte. Implementaron un aumento que no se condijo porque la mitad del pueblo chileno gana lo que indica el sueldo mínimo. Y mientras tanto los ministros declaraban burlas. El de economía dijo que había que levantarse más temprano para que el metro valiera menos. Entonces ahí los estudiantes secundarios comenzaron a evadir y a destruir los torniquetes de metro como forma de protesta. Fueron creciendo día a día las manifestaciones en los metros hasta cortar el 90% de las líneas. Se paralizaron todos los subtes. Imagínate toda la gente que se transportaba bajo superficie, empezó a salir afuera y ahí exploto todo, fue el viernes 18. 

Se sentía en el ambiente como que algo iba a explotar. Cuando salí a las calles estaba lleno de pacos, pero mucho más lleno de gente como uno, protestando y marchando.

Ese día explotó abajo, arriba, en el centro, en las poblaciones, en todos lados. Hubo un despertar de conciencia masiva de carácter político que hizo estallar todo. Eso llevo a un caos total, los pacos no daban abasto. Al otro día la rabia se expandió por todo Chile. Y Piñera salió a decir que el país estaba en guerra. Ahí fue cuando sacó a todos los militares a las calles. 

Fue espontáneo, siempre hay organizaciones metidas, pero aquí no hubo un llamado, una organización previa. Exploto todo y no paró hasta el coronavirus.

-¿Qué consecuencias le trajo la pandemia a la lucha iniciada en octubre?

Las protestas siguieron a pesar del coronavirus, pero fueron menores. La pandemia le salvo el culo a Piñera y ayudó a aliviar los ánimos de las protestas. Desde el gobierno manipularon y manipulan las cifras de contagiados y muertos. Siempre se supo que eran mayores a las que daban. Eso es un escándalo que también va a salir a la luz. Hubo muy poca ayuda estatal, decidieron privilegiar la economía antes que la salud. A pesar de la cuarentena, desde mayo volvieron las protestas a las calles . El coronavirus fue una pausa en el estallido social pero no un impedimento. 

-Los hermanos no chilenos percibimos desde los otros países de Latinoamérica que lo que ustedes están llevando a cabo es una revolución con todas las letras. ¿Lo sienten y viven como una revolución?

Sí, es una de las revoluciones más grandes de hace mucho tiempo en la historia chilena. Se puede comparar quizás con los tiempos de la oposición a Pinochet. Pero allí asesinaron a todos los opositores y los tiraron al mar. Y lamentablemente acá también hay una feroz represión, muertos, torturados, muchos compañeros sin ojos porque les disparon balines. Sin ir más lejos, el pasado viernes los pacos tiraron a un chico de 16 años desde un puente, fue brígido. Eso generó nuevamente mucha bronca y el sábado se llenaron las calles como si de nuevo se repitiera el estallido social de octubre de 2019. Ahí recuperamos Plaza Dignidad porque estaba sitiada con pacos día y noche. 

-Y en cuanto a esa represión y violación a los Derechos Humanos de manera sistemática: ¿Se puede hablar de una dictadura?

Sí. Nos sentimos como en una neodictadura, estamos con toque de queda, en una especie de Estado de Excepción, con los milicos en las calles. Y hay rumores de que quieren extenderlo hasta mayo 2021. 

-¿Qué se siente estar ahí con tanta gente y un sentimiento en común? ¿Qué siente el corazón de uno en una revolución mientras sacas fotos y esquivas balas?

Es cuatico, una cosa de locos. Porque por una parte tenés a la gente en Plaza Dignidad haciendo el aguante, celebrando, una fiesta del pueblo, y unas cuadras más adelante tenés varios focos de protestas en donde está la primera línea resistiendo y protegiendo que los pacos no avancen hacia Dignidad.

Se siente bacán porque hay mucho compañerismo, mucha euforia, mucha rabia. Y todo depende de dónde estés puesto. Porque si estás cerca de los pacos sentís mucho odio, si estás en Dignidad sentís mucha efervescencia y alegría porque estamos todos juntos, es como una fiesta bien grande y popular. Y se arma un círculo vicioso de repetir todos los días lo mismo. A la larga era todo muy igual. Fiesta, represión, fiesta, represión.  Es una mezcla de carnaval y guerra. Es único. Yo he visto revoluciones televisadas y son pura guerra, acá hay un espacio familiar, y a la vez, nada familiar, es raro.

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Plaza Dignidad: carnaval y represión

-¿Hubo momentos de asamblea, cabildo, instancias organizativas de esa masa protestante? 

Si, en diciembre hubo instancias de organización con cabildo abierto para que la gente expresara al respecto de los procesos vividos y las posibles soluciones. 

-¿Qué lectura hacen del plebiscito? ¿Representa una victoria popular o una salida beneficiosa para el poder político?

El plebiscito pareciera una salida más que una victoria. Depende del resultado del plebiscito si será victoria o no. Si gana el apruebo y la convención constituyente, lo será. Pero en el momento fue un salvavidas para Piñera y la clase política que estaban y están en el suelo.

-¿Cómo será el proceso si gana el apruebo? 

Si gana el apruebo, hay dos salidas con respecto a quien escribirá y llevará a cabo la nueva constitución. Una de esas es que el pueblo mismo elija quienes sean sus representantes para eso y la otra salida es mixta, mitad pueblo y mitad con los políticos. A esta última le tenemos miedo porque ya los conocemos. Hay mucha bronca porque el gobierno no ha hecho nada para que la gente con coronavirus pueda votar telemáticamente. Y la mayoría de los contagiados son pobres que no votan por la derecha, y eso le conviene al gobierno. Para mí, gana el apruebo.

-¿De derecha a izquierda todos los políticos están deslegitimados? ¿Hay algún partido o dirigente político que pueda capitalizar el movimiento o ven que la política tradicional no da para más y se piensan un poco más allá de lo que conocen hasta hoy como un sistema democrático liberal?

Y mira, por ejemplo, la oposición a Piñera, partidos como la Concertación, Nueva Mayoría, que vinieron después de la dictadura de Pinochet, durante la revuelta hicieron silencio. Y cuando hablaron, nadie les creyó. Hay un nuevo partido que es el Frente Amplio donde hay cabros jóvenes, pero está en formación y pecan de novatos. 

Y el único político presidenciable que tiene peso en este momento es Daniel Jadue del Partido Comunista y por lo general los comunistas en Chile no tienen mucha cantidad de votantes adherentes.

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Mujer cruzando la calle entre luz de láser y un colectivo con asesinos dentro, la nueva normalidad chilena

-¿Ven posible tirar abajo a Piñera?

Sería lo ideal, pero está bien blindado. En la historia moderna chilena al único presidente que sacaron fue a Allende y bajo un golpe militar. Va a depender de cómo se va ir dando este año aunque tampoco le queda mucho, va a hacer todo lo posible para terminar su mandato el año que viene. Nunca tuvo representación, recordemos que salió elegido con muy poco porcentaje. Había candidatos de izquierda pero no con mucho peso para representar a más gente. Eso llevó a mucha gente a no votar ya que el voto no es obligatorio en el país. Sin pandemia estoy seguro que lo bajábamos. 

-¿Cuál fue la reacción de los sectores dominantes de Chile como los medios, la iglesia y demás ante el levantamiento popular? ¿Qué tan organizados están los manifestantes fascistas chilenos?

La iglesia se quedó callada nomás. Los medios de comunicación están todos ligados al poder político gobernante, un asco. Los medios independientes fueron los únicos que cubrieron las protestas como se debe. Radio Villa Francia, Canal 3 La Victoria, Piensaprensa, Galería Cima, son medios para informarse de lo que realmente sucede. La tele tiene prohibida la entrada a Plaza Dignidad. No tienen registros desde dentro porque la gente no los dejaba pasar. Los medios chilenos están totalmente deslegitimados porque están politizados por la derecha. 

Hay grupos fascistas, pero están totalmente deslegitimizados porque reivindican a Pinochet. Son grupos nazis que tienen escaso apoyo. Están organizados, pero son muy pocos. 

-Ahora que están despiertos y haciendo la revolución ¿Qué mirada tienen hacia atrás? ¿Cómo analizan su historia moderna y los gobiernos post dictadura?

El primer gobierno de Alwyn que vino después de los 16 años de dictadura de Pinochet se vivió como un gobierno de transición porque los políticos seguían bajo amenazas y presiones porque podía volver en cualquier momento la dictadura. El problema que hubo es que los gobiernos siguientes a ese, Frei, Lagos, Bachellet, nunca cambiaron la constitución de la dictadura, hicieron reformas, pero de todas maneras privatizaron el agua, la salud, las carreteras, todo. Entonces fueron muchas cosas que se juntaron para que esto explotara fuerte. 

-¿Se podría decir entonces que hubo una continuidad del modelo dictatorial bajo una pseudo democracia liberal burguesa?

Si, se podría decir que sí.

-Con respecto a les hermanes mapuches. ¿Qué relación tiene el pueblo chileno con el pueblo mapuche? 

Nuestra lucha es plurinacional y luchamos porque se haga algo como sucedió en Bolivia, un Estado Plurinacional. La idea es que tengan lugar en el Congreso. Siempre han quedado afuera. 

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Manifestante mapuche tocando el ñolkin mientras arde una Iglesia Católica

-A nivel demandas ¿Qué hay con respecto a la salud y a la educación?

Acá está todo privatizado. La educación en Chile es un negocio, un bien de consumo. En el 2011 muchas universidades se fueron a quiebra y dejaron a sus estudiantes al muere. Para estudiar en Chile tenés que tener plata. Si no, te podés postular a becas, pero no hay muchas becas. Y si no tenés becas, te postulas a crédito. Y los créditos son enfermizos y bancarios. Una carrera universitaria te cuesta 15 millones de pesos chilenos (1.452.281,13 pesos argentinos). Pero cuando te recibes le tienes que pagar 24 millones (2.323.649,80 pesos argentinos) al banco por los intereses y demás. Uno sale endeudado de la universidad cuando con esa plata podría comprarse hasta una casa. Las universidades son empresas.

La salud es igual, si no tenés plata te morís. Hay muchas clínicas privadas. Los hospitales públicos tienen muy mala atención. Las pensiones son otro tema porque están en manos privadas. Las AFP están invertidas en acciones y vaya a saber uno en qué negocio, y si se cae algo en esa especulación financiera que hacen, sale perdiendo uno, que es lo que generalmente sucede. 

Todos los políticos han prometido cambiar esto, pero ninguno lo hizo.

-Han vivido muchos años en dictadura y después muchos años en pseudo democracia, la clase dominante ha ido sin dudas configurando la mentalidad del chileno para que literalmente sea una hormiga que lo único que hace es ir de la empresa a la casa, de la oficina a la casa y concebir al dinero o la economía como lo primordial, digamos, un individualismo feroz. Y ahora lo que uno puede observar es que el octubre chileno propuso un cambio de raíz, una revolución que de repente abre las puertas a otras posibilidades de existencia, otras oportunidades de relación entre ustedes, con un carácter mucho más comunitario, colectivo, solidario. ¿Cómo han vivido este proceso?

El modelo neoliberal hace que el individuo piense solo en el individuo y no en colectivo. Y todo esto que está pasando hace pensar más en el colectivo que en el individuo. Y la idea de esto es cambiar eso, cambiar el modelo. Pero es difícil porque Chile es más capitalista que el mismo Estados Unidos. Somos el conejillo de indias de los gringos. Aquí nació el neoliberalismo y aquí tiene que morir. Eso es lo que se trata de hacer en este momento histórico. Porque el neoliberalismo te caga la vida. Para todo es muy parecido, salís del colegio y tenés que ir a trabajar o a endeudarte para estudiar. Y trabajar en Chile es trabajar en malas condiciones. Los sueldos son muy bajos. Los alquileres son muy altos. El mismo modelo te hace odiar a tu país. Las oportunidades que hay siempre son movidas con contactos. Para trabajar siempre tenés que tener a alguien conocido en ese trabajo. Cambiando la constitución vamos a empezar cambiar este modelo.

-Entonces podríamos decir que uno de los importantes logros de la revolución hasta ahora es marcar un punto de no retorno. Si lo resumimos en una frase de la gente sería “A ese Chile no vamos a volver”. ¿No?

Claro, por eso mismo la gente está ahora en las calles. No queremos ninguna pildorita para que nos quedemos tranquilos como si nada hubiera pasado. Estamos con mucha bronca, con la Policía, con el gobierno, con el modelo. Es como dice la frase: no son 30 pesos, son 30 años. Esto no tiene punto de retorno. 

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El colectivo feminista "La Tesis" copando Plaza Dignidad

-Con respecto a la gran deslegitimación policial y militar, me es imposible no comparar con Argentina donde la Policía asesina a un pibe cada 21 horas y reprime, tortura y desaloja tarde, mañana y noche. Y pensando en ello, considero que les argentines tenemos una historia y una lucha bien anti militar por el genocidio que hicieron, pero no hemos podido asociar ese sentido o imagen a los policías que prácticamente son lo mismo, pero con uniforme azul, y entonces el argentino medio piensa que el policía “está bien” o “está mal pero no tan mal”. ¿En Chile la deslegitimación está bien marcada? ¿Qué debates hay sobre reformar las fuerzas?

Acá está mal. Los carabineros y los militares están muy mal vistos. Si ya estaban deslegitimizados por el escándalo de los millones que se robaron o con el asesinato de Camilo Catrillanca ahora con los hechos de la revuelta o con esto de que arrojaron al niño al río desde el puente tienen otra mancha más que los pone en el ojo del huracán. Mienten todo el tiempo, ponen pruebas falsas, se han llevado a mucha gente presa. El chileno que ayer los defendía ahora ha cambiado totalmente su posición. 

Hay más de dos mil presos políticos de la revuelta con causas armadas. Y las protestas de estos últimos días han sido por ellos, porque llevan un año en la cárcel por protestar. Mataron a más de 25 manifestantes. Muchos supuestamente murieron quemados en saqueos, calcinados. Pero los calcinados tenían balas. El primer mes de revolución fue muy oscuro realmente. No había visto nunca una violencia así en Chile. Es la revolución con más daños oculares del mundo. Más de 400 mutilados de ojos. 

El debate que hay con respecto a las fuerzas es de reformarlas, refundarlas, no pueden seguir así. Ahora estamos pidiendo la renuncia del Jefe de Carabineros, Mario Rozas, que se debería haber ido el año pasado, pero Piñera lo sigue respaldando porque están sucios los dos y lo saben.

-Y con respecto a los genocidas chilenos de la última dictadura y sus miles de víctimas, el año pasado compatriotas tuyos residentes en Córdoba me contaban que nunca hubo voluntad política en avanzar en juicios de reparación y condena. ¿Qué opinión te merece esto?

Partamos de la base de que Pinochet nunca estuvo preso realmente. Y si no juzgaron al peor genocida de Chile, menos van a juzgar a los lamebotas que lo acompañaron. Hubo algunos militares presos, pero no hubo justicia por los desaparecidos. Muchas ancianas murieron sin saber dónde están sus hijos o esposos. Los milicos mantuvieron el pacto, nunca dijieron dónde están los desaparecidos. Lo más terrible es que Pinochet nunca pagó. Si hubiera pagado quizás estaríamos un poco contentos. Y creo que parte de este odio de hoy es por eso también. Porque nunca hubo justicia cuando debió haberla. La justicia siempre ha sido para los ricos. 

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Piñera y Pinochet, dos caras, un modelo. Imagen: internet.

-Volviendo a la actualidad ¿Como fotógrafo que importancia y sentido le diste a tu rol en la revuelta?

En primer sentido fue algo personal, una necesidad de registrar algo histórico. Nunca se había visto esa magnitud de protesta en Chile, en Santiago sobretodo. Yo siempre hago fotos en marchas, siempre que puedo voy. Pero esta ocasión era imperdible, era algo que siempre espere. Antes de la revolución chilena yo pensé en irme a Ecuador por la revuelta que se estaba armando allá. De hecho, muchos colegas se fueron a cubrirla y se tuvieron que volver cuando se enteraron lo que sucedía aquí.

-¿Cómo tomás coraje para ir a sacar fotos en medio de esa revolución y represión?

Como fotógrafo en ese momento uno no dimensiona la totalidad de la revolución que se está llevando a cabo a tu lado. Es muy grande y terrible y uno no toma conciencia plena por la semejante adrenalina que habita. Recién con el coronavirus tomé real dimensión de que lo que vivimos fue como una guerra. Los balines que tiraban los pacos era increíble, la cantidad que tiraban no se podía contar. Uno se preocupa de esquivar esos balines y piedras como también de ser denenido arbitrariamente por la Policía.

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La famosa y honorable primera línea en plena resistencia

-¿Cuál es el valor simbólico y militante que le encontrás a la fotografía? ¿Estás organizado en algún frente o colectivo?

Hacer fotografías me llevó a politizarme. En ésta situación hacer fotos es hacer política. Para mí es como una contra información. Aquí los medios no cuentan la realidad porque están monopolizados por la derecha. Y entonces nosotros le mostramos al mundo lo que ellos no muestran. Por ejemplo, lo que te contaba sobre el chico que tiraron al río, si no fuera porque justo alguien registró ese momento en donde se ve al paco tirarlo, los carabineros y los medios mentirían sin traba alguna. Es una disputa por imágenes. La contra información es una herramienta del pueblo. 

No estoy organizado pero los fotógrafos de la revuelta nos conocemos todos. Somos muy solidarios entre nosotros, siempre actuamos en colectivo. Nuestras casas son como trincheras, editamos, elegimos fotografías y debatimos. Y ojalá pueda salir sano y salvo, porque tengo muchos colegas que han sufrido heridas graves, yo solo recibí balines.

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Balines disparados por Carabineros compuestos de un 20% de caucho y un 80% de plomo

-¿Cómo viven este nuevo Octubre? ¿Qué cambios en el sentido común de la ciudadanía o la cotidianidad generó la revuelta a un año de su estallido?

Viene muy loca la nueva primavera chilena. Siento que Chile cambió su mes patrio de septiembre a octubre. Antes celebrábamos el 18 de septiembre, ahora todos esperamos el 18 de octubre. 

Se fortalecieron los barrios y poblaciones pobres, ahora se hacen ollas comunes, juntadas de vecinos, hay mucha más solidaridad. Porque en este sistema las crisis siempre las pagan ellos. 

Y en la mentalidad hubo un cambió grande. Antes de octubre del año pasado vivíamos en una falsa normalidad, Piñera decía que Chile era un oasis. Y ahora nada puede decir porque cambió todo hace un año. 

Si antes había personas que defendían a los Carabineros ahora todo el mundo los odia. La clase política está en el suelo, no tiene credibilidad. 

-En este escenario que vos estás planteando, ¿Qué pensás que puede resultar de todo esto? ¿Qué escenario se imaginan?

Hay que ver qué sucede después del 25 en el plebiscito donde se debate si se aprueba o no se aprueba un cambio estructural en la Constitución. Acá la mayoría de la población si se quiere en un plano izquierda-derecha, está 70-30 a favor de la izquierda. Pero hay que ver si eso se traduce en la elección. Además, el cambio de la Constitución requiere de un tiempo mínimo de dos años, es un proceso largo. Y hay que ir viendo cómo se va a ir configurando todo porque hay que elegir a quienes van a redactar esa nueva constitución, en el medio hay elecciones de alcaldías y las presidenciales del año que viene. Y es todo un tema, porque acá la derecha se une en esos momentos y la izquierda está muy dividida. Hay que esperar, estamos todos expectantes con la votación del 25 y con las presidenciales del año que viene. Se define la carta magna que definirá al país durante mínimo cuarenta años. Se supone un gran cambio, es difícil dar un análisis certero porque esto para Chile es nuevo. La Asamblea Nacional Constituyente va a ser algo bastante nuevo en el país. 

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Manifestantes en Dignidad pidiendo por una Asamblea Constituyente para una nueva Constitución

-Pienso en Latinoamérica, en las elecciones de la Bolivia de facto, en el avance de la derecha en Brasil, Colombia, Paraguay y demás.. y en las resistencias a esos avances y creo que se está definiendo en estas primeras décadas la Latinoamérica del siglo XXI o mínimo los próximos cincuenta años. ¿Cómo ves estos procesos desde Chile? ¿Qué aporta la revuelta chilena a este escenario regional?

Yo creo que Latinoamérica está viviendo un momento de un gran cambio. Es un momento de independizarse de todas las huevadas que llegaron desde afuera, pienso en una Latinoamérica que rechace las corporaciones que saquean nuestros recursos naturales. Acá en Chile de tanto sacar riquezas y destrucción, la gente se ha cansado, porque siempre hacen su pega con los políticos y empresarios, venden hasta islas mapuches por internet. Será un proceso lento, pero espero que sea bueno para todos. Creo que, si a Chile le va bien, a los demás países van a empezar a hacer lo mismo. Brasil, Colombia, Ecuador, Uruguay, Paraguay con gobiernos fascistas, Bolivia en dictadura,  yo pienso que algo va a pasar a nivel Latinoamérica. Da un poco de incertidumbre a la vez porque son personas muy peligrosas en el poder. No sabes qué esperar. El día en que Piñera sacó a los militares a las calles y empezaron a disparar con las metralletas yo no sabía si iba a volver a mi casa. 

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Militares en la calle, no dudaron en disparar las metralletas a sus compatriotas

Y ahora estamos al salto viendo qué puede pasar. No queremos los milicos en las calles. Aparte aquí la gente les perdió el miedo, si vienen, vamos a ir a pelear, a enfrentarlos. Hay mucha bronca contra ellos. 

El despertar del pueblo chileno fue increíble. Con un amigo cuando nos juntábamos a tomar y a tratar de cambiar el mundo hablando, concluíamos que la gente le tenía miedo a la revolución. Pero de un día a otro todos perdimos ese miedo. Como dicen los carteles: nos quitaron tanto que nos quitaron el miedo. 

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Joven arroja silla al fuego de la barricada

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El verdadero oasis chileno: un pueblo digno, revolucionario y hermano.

Para más fotos de Diego Reyes Vielma, aquí adjuntamos su cuenta de Instagram.

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Compartimos y llamamos a la difusión de este flyer que invita a marchar al consulado de Chile en Córdoba.

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